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Mi historia

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(Jaquelin a la edad de 22 años)

Jaqueline Rosales – JaqRos

Nací en una madrugada de 1997, en Perú. Desde los 16 años resido en Madrid, España.

Mi niñez fue dulce y alegre, de pequeña siempre tuve facilidad para hacer nuevos amigos. Tengo unos padres excelentes que siempre han intentado darme lo mejor de ellos. Toda mi familia ha sido un regalo.
Pero como toda vida, no ha sido perfecta, tuve algunas situaciones duras en casa. Cabe destacar que mi familia en ese momento no tenía una relación con Jesús, así que ellos eran buenos en sus fuerzas. De hecho, tenían un altar a la virgencita en la sala (salón).

Mi historia con Él comenzó cuando tenía entre 7-8 años, en una madrugada en la que los problemas me superaban y no podía más. Fue en ese momento, con lágrimas en los ojos, en donde decidí hacer un pacto con Él. Este consistía en que Él debía cuidar a las personas que amo y a cambio, yo le serviría toda la vida.
Fueron 15 segundos, tan solo 15 segundos. Si me preguntan, yo en ese entonces no era consciente de lo que esto significaba.

La primera vez que Él me habló, fue años después, a la edad de 12 años a través de 3 sueños idénticos. El sueño lo contaré con más detalles más adelante, paciencia.
Él fue a buscarme. Dios fue Dios desde el momento 0.
Para ese entonces, al no haber asistido nunca a una iglesia cristiana, no conocía ningún termino respecto a Él, no sabía interpretarlo, estaba perdida.
Sin embargo, algo me había quedado claro: «existe un Dios y ese Dios me va a cuidar junto a mi familia.
(Aquí quiero hacerles un comentario: Él me recordó años después, con lujo de detalles, la noche en la que tuvimos el pacto y poco a poco me ha ido revelando el significado de cada detalle del sueño. Además, durante los años en los que no tuve «contacto con Él» tuve algunos sueños y visiones, que más adelante sabrán)

Llegué a España a punto de cumplir 16 años, junto a mi madre, para ese entonces mi padre llevaba ya 5 años en Madrid y un par de meses asistiendo a una iglesia cristiana.
A los 3 días de llegar, mi madre asistió a su primera célula/casa de paz y al primer domingo fuimos por primera vez a una iglesia cristiana. El primer día que fui, sentí que al fin podría conocer a la persona que conocí en el sueño que tuve años atrás, estaba muy emocionada.

Sin embargo, como si fuera una broma, comenzaron a pasar cosas que nunca pensé en casa. La suma de esto logró que me cerrara al mundo entero durante los primeros años en España. No hablaba con mis padres, tampoco tuve amigos durante dos años en el instituto, no porque ellos no quisieran, sino debido a mi inseguridad.
La iglesia, Dios y el «crush del momento» se convirtieron en mi refugio. (Sí, en ese orden)

No diré que desde que lo conocí me entregué por completo, porque no fue así, fue algo progresivo. Con mi cuerpo, mis palabras y mis horarios lo buscaba, pero mi corazón y mis pensamientos no estaban solamente con Él.

Me gusta contar todo con metáforas, así que aquí te pediré que te imagines un mapa grande, como si fuera un plano de guerra (Será la representación de mi corazón).
Ese mapa estuvo por años conquistado por muchas cosas, hasta que un día, Dios plantó una estaca dentro.

Poco a poco, con luchas, con bajas, con logros y debido al amor permanente de Dios conmigo, sin darme cuenta, Él ganó más de la mitad del terreno.

Desde ese entonces todo cambió.

Conforme iban pasando los años, iba conociendo cada vez más facetas de Dios, comencé a recibir más sueños, profecías, incluso Dios me dijo mi propósito. A lo largo del proceso Él ha estado, quitando la inseguridad, los miedos y cada una de las carencias con las que venía.

Él se convertido en el centro y el ancla de mi vida. (Sí, de aquí viene la idea del logo)

¿Y Cartas abiertas?

Nació en respuesta a un proceso personal que pase´ en el año 2019.

¿No te ha pasado, que llegas a un punto en el que debido a que haces lo que debes y eres «buen@» sientes que «mereces» cosas? Esto me pasó a mí, yo pensaba que lo merecía.

Sin embargo, durante este año me equivoqué numerosas veces, hice cosas que no pensé que podría llegar a hacer. Pude ver lo que llevaba dentro.

Pero, fue entonces cuando se hizo realidad en mí Lucas 7, 47:
»Te digo que sus pecados —que son muchos— han sido perdonados, por eso ella me demostró tanto amor; pero una persona a quien se le perdona poco demuestra poco amor».

El amor que Él me demostró en ese momento, la gracia que recibí y la ternura del Espíritu Santo, hicieron que todo cambiara.
Dejé de pensar que merecía a Dios, entendí que ninguna cosa que hiciera podría pagar su amor, así que comencé a darle las gracias por todo.

Cartas abiertas hace referencia a nosotros mismos.

Tú y yo, como cartas abiertas, delante de Dios y de las personas.

Mi deseo es que podamos exponer nuestras cicatrices sin sentir vergüenza, porque las personas no somos un error o la suma de nuestros errores, sino alguien que en un momento cayó en eso. Nuestra identidad no está basada en eso.

Esto con el fin, de ayudar a todas las personas que estén pasando por algo similar… ya que si Dios lo hizo con uno, lo puede hacer con dos.

Incluso las personas que vemos siendo usadas por Dios y tan «perfect@s» tienen luchas, como tú y como yo.

No quiero terminar sin antes decirte, que me siento feliz de que hayas leído esto. Gracias por tomarte el tiempo y por estar aquí.
Estoy para servirte en todo lo que en mis manos esté, aunque si no está en mis manos, igual oraré por ti, porque el hecho de que no esté en mis manos no significa que no esté en las manos de Dios. :3